Si convives con migraña, seguramente el magnesio no te resulta un desconocido. Es uno de los nutrientes más nombrados —y más investigados— dentro de la prevención de esta enfermedad.
Pero hay un matiz que casi nunca se explica bien: no todas las formas de magnesio son iguales. No se absorben igual, no se toleran igual, y no todas garantizan que el organismo llegue a aprovecharlas de verdad.
Ahí es donde entra el magnesio bisglicinato, una de las formas presentes en la fórmula de Abezen.
El papel del magnesio en la migraña
La migraña no responde a una única causa. Es un trastorno neurológico en el que se combinan una mayor excitabilidad de las neuronas, un metabolismo energético cerebral alterado y una respuesta inflamatoria exagerada frente a ciertos estímulos.
El magnesio interviene precisamente en varios de estos procesos. Es un mineral esencial para el sistema nervioso: regula los canales de calcio de los receptores NMDA, ayuda a estabilizar la actividad eléctrica de las neuronas y participa en la producción de energía celular (ATP).
Cuando los niveles de magnesio bajan, esa función reguladora se debilita. Aumenta la excitabilidad neuronal, se facilita la aparición de la depresión cortical propagada —el fenómeno eléctrico que se relaciona con el inicio de la crisis— y se favorece la liberación de sustancias implicadas en el dolor, como el glutamato y el CGRP.
Dicho de forma sencilla: el magnesio actúa como una especie de "freno" natural de la excitabilidad cerebral. Cuando falta, ese freno se afloja.
Además, distintos estudios han encontrado que una parte relevante de las personas con migraña presenta niveles de magnesio más bajos de lo habitual, tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo, sobre todo durante las crisis.
¿Qué es exactamente el magnesio bisglicinato?
El magnesio bisglicinato —también llamado magnesio glicinato— es una forma quelada de magnesio: el ion de magnesio va unido a dos moléculas de glicina, un aminoácido no esencial que actúa como transportador.
Esa unión no es un detalle menor. Le permite al magnesio absorberse por vías distintas a las de las sales inorgánicas: en lugar de depender solo de la difusión pasiva del ion libre, el complejo magnesio-glicina puede aprovechar los mecanismos de absorción propios de los aminoácidos a nivel intestinal.
Además, la glicina no es un simple acompañante. Es, en sí misma, un aminoácido con propiedades relajantes, capaz de modular los receptores NMDA —los mismos que regula el magnesio—, lo que aporta cierta sinergia funcional a esta combinación.
Por qué esta forma se utiliza en los complementos alimenticios
No todas las sales de magnesio se comportan igual dentro del organismo. Un estudio clásico de Firoz y Graber, publicado en Magnesium Research, comparó varias
preparaciones comerciales y encontró que el óxido de magnesio —una de las formas inorgánicas más utilizadas por su bajo coste— apenas se absorbe: en torno a un 4 %. Las formas orgánicas mostraron una absorción notablemente superior.
Esto tiene una consecuencia muy concreta: cuando la absorción es baja, buena parte del magnesio se queda en el intestino, donde ejerce un efecto osmótico que arrastra agua y puede provocar diarrea o molestias digestivas. Es una de las razones habituales por las que muchas personas abandonan la suplementación con determinadas formas de magnesio.
El magnesio bisglicinato, al ser una forma quelada y de buena solubilidad, se asocia a:
· Una absorción más eficiente que las sales inorgánicas como el óxido
· Una tolerancia digestiva sensiblemente mejor, con mínimo efecto laxante
· Menor dependencia de tomarlo en ayunas o de forma aislada de las comidas
Esto es clave la prevención de la migraña el magnesio no actúa de forma puntual: necesita mantenerse de forma constante durante semanas o meses para mostrar su efecto. Una forma bien tolerada facilita precisamente eso, la constancia.
¿Por qué esta forma se utiliza en los complementos alimenticios?
Existen muchas formas químicas de magnesio en suplementos, y no todas se absorben igual en el intestino. Por ejemplo, el óxido de magnesio tiene muy baja biodisponibilidad: diversos estudios indican que solo alrededor del 4% del óxido ingerido llega a la sangre. Esto tiene una consecuencia muy concreta: cuando la absorción es baja, buena parte del magnesio se queda en el intestino, donde ejerce un efecto osmótico que arrastra agua y puede provocar diarrea o molestias digestivas. Es una de las razones habituales por las que muchas personas abandonan la suplementación con determinadas formas de magnesio. En cambio, las formas queladas (unión a aminoácidos) aprovechan rutas de absorción más eficientes.
El magnesio bisglicinato es una sal quelada donde cada ion de magnesio se une a dos moléculas de glicina. Esta estructura protege al magnesio en el estómago y permite su absorción por transportadores de aminoácidos en el intestino. El resultado es una absorción mucho mayor y una tolerancia digestiva excelente. De hecho, el bisglicinato de magnesio es considerado “la sal de magnesio con mayor biodisponibilidad documentada y la mejor tolerancia digestiva del mercado”. A diferencia de las sales inorgánicas, resiste el ácido gástrico.
Ventajas del magnesio bisglicinato:
· Una absorción más eficiente que las sales inorgánicas como el óxido
· Una tolerancia digestiva sensiblemente mejor, con mínimo efecto laxante
· Menor dependencia de tomarlo en ayunas o de forma aislada de las comidas
· La glicina que lo acompaña aporta un efecto calmante propio: modula receptores GABA-A y NMDA, favoreciendo la relajación.
Esto es clave la prevención de la migraña el magnesio no actúa de forma puntual: necesita mantenerse de forma constante durante semanas o meses para mostrar su efecto. Una forma bien tolerada facilita precisamente eso, la constancia.
¿Qué muestran los estudios sobre magnesio y migraña?
La relación entre el magnesio y la migraña es una de las más investigadas dentro del abordaje nutricional de esta enfermedad. La American Academy of Neurology (AAN) y la American Headache Society (AHS) clasifican el magnesio como nivel B para la prevención de la migraña, una de las calificaciones más altas que reciben los nutracéuticos en sus guías clínicas. La Canadian Headache Society recoge una recomendación en la misma línea.
Esta clasificación se apoya en ensayos como el de Peikert y colaboradores (Cephalalgia, 1996), en el que dosis diarias de magnesio oral redujeron la frecuencia de las crisis en un 41,6 %, frente a un 15,8 % en el grupo placebo, tras doce semanas de tratamiento. Un metaanálisis posterior, que reunió diez ensayos controlados con placebo y cerca de 800 pacientes tratados con magnesio oral, confirmó una reducción significativa tanto en la frecuencia como en la intensidad de las crisis, con beneficios descritos especialmente en la migraña con aura y en la migraña menstrual.
Estos datos demuestran, que el magnesio es un nutriente con eficacia demostrada en la prevención de la migraña. Su eficacia no debe entenderse como un efecto inmediato, sino como un apoyo mantenido en el tiempo que puede ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis.
Un aliado que necesita tiempo
El magnesio no actúa de manera inmediata. Su papel es corregir, poco a poco, un desequilibrio de fondo: la hiperexcitabilidad neuronal que facilita que aparezcan las crisis.
Por eso, la constancia es importante. El objetivo no es “cortar” una migraña cuando ya ha empezado, sino ayudar al sistema nervioso a mantenerse más estable con el paso del tiempo, reduciendo la frecuencia e intensidad de las crisis. Además de participar en funciones clave del sistema nervioso, el magnesio cuenta con respaldo científico como apoyo en la prevención de la migraña.


