Todos hemos sufrido un dolor de cabeza, pero ¿siempre es lo mismo? A veces, un simple dolor evoluciona a migraña, un trastorno neurológico recurrente que puede ser muy incapacitante. Saber distinguirlos es importante: el dolor de cabeza común suele ser molesto pero manejable, mientras que la migraña puede afectar de forma mucho más intensa a tu día a día.
¿Qué es la migraña, la cefalea tensional y la secundaria?
• Migraña
La migraña es un trastorno neurológico primario, es decir, no está causado por otra enfermedad. Su síntoma principal es el dolor de cabeza, pero va mucho más allá.
Se presenta en forma de ataques recurrentes de dolor pulsátil, a menudo intenso, que suele localizarse en un lado de la cabeza. Cada episodio puede durar entre 4 y 72 horas y suele acompañarse de:
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Náuseas o vómitos
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Sensibilidad a la luz (fotofobia)
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Sensibilidad al ruido (fonofobia)
En el 20% - 30% de los casos, antes del dolor aparece el llamado aura, destellos luminosos, líneas brillantes, hormigueos o alteraciones sensoriales momentáneas.
Es una enfermedad frecuente, especialmente en mujeres. Según la Sociedad Española de Neurología, afecta aproximadamente al 12% de la población.
¿Te suena?
“Siento un dolor fuerte, como latidos, en un lado de la cabeza. Me dan náuseas y me molestan la luz o los ruidos. Si hago esfuerzos, empeora.” → Esto encaja con migraña.
• Cefalea tensional
Es el tipo de dolor de cabeza más común. A diferencia de la migraña, suele sentirse como una presión constante, como si llevaras una banda apretada alrededor de la cabeza.
El dolor suele ser:
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Leve o moderado
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En ambos lados de la cabeza, (frente, sienes o nuca)
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Más continuo que pulsátil
No suele acompañarse de náuseas ni de sensibilidad a la luz o al ruido. Suele aparecer por estrés, falta de sueño o tensión muscular en cuello y mandíbula.
Puede durar desde 30 minutos hasta varios días y, aunque molesta, normalmente permite seguir con la rutina diaria.
¿Te suena? “Tengo una presión alrededor de la cabeza, como si llevara una cinta apretada. Puedo seguir con mi día a día y un analgésico suele aliviarlo.” → Esto es típico de cefalea tensional.
• Cefalea secundaria
En este caso, el dolor de cabeza no es el problema en sí, sino un síntoma de otra causa.
Puede estar relacionado con infecciones, golpes, problemas de tensión arterial u otras enfermedades. El dolor puede variar mucho: a veces es progresivo y otras aparece de forma repentina e intensa. Por definición, en la secundaria siempre hay “signos rojos” o un desencadenante claro (p.ej. un golpe en la cabeza o un esfuerzo reciente) que la distinguen de las primarias.
Algunos síntomas de alerta que pueden acompañarlo son:
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Fiebre
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Vómitos intensos
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Rigidez en el cuello
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Problemas de visión o dificultad para hablar
¿Te suena?
“De repente tuve el peor dolor de mi vida, en segundos, como un trueno. Tenía fiebre y se me nublaba la vista.” → Atención: esto no encaja con migraña ni con cefalea tensional y requiere valoración médica urgente.
También conviene consultar si el dolor:
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Empeora rápidamente
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No mejora con analgésicos habituales
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Aparece con vómitos intensos o alteraciones del habla
Diferencias clave (Migraña vs Cefalea tensional vs Secundaria)
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Característica |
Migraña |
Cefalea tensional |
Cefalea secundaria |
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Causa |
Predisposición genética/hormonal + desencadenantes (luz, estrés, alimentos). |
Asociada a estrés, contracturas musculares de cuello/mandíbula y mala postura. |
Dolor de cabeza secundario a otra enfermedad (infección, golpe, hipertensión, etc.). |
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Ubicación del dolor |
Usualmente un lado de la cabeza, a veces cambia de lado. |
Ambos lados (frente, sienes o nuca) formando una “banda” opresiva. |
Variable según la causa (puede ser focal o difuso). Ej. dolor brusco detrás de ojos en glándulas o sinusitis. |
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Intensidad |
Moderada a muy intensa, palpitante. |
Leve a moderado, opresiva. |
Suelen ser muy intensas cuando son graves (por ej. “dolor en trueno” de hemorragia). |
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Duración |
Ataques de 4–72 horas. |
De 30 minutos hasta varios días (episódicas); si >15 días/mes se considera crónica. |
Dependiendo de la causa: puede ir y venir (ej. dolor de oídos con gripe) o ser persistente. |
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Síntomas acompañantes |
Náuseas/vómitos frecuentes; fotofobia y fonofobia intensas; aura (luces o hormigueos) en un 20–30% de casos. |
Generalmente NO hay náuseas ni fobia a luz/ruido. (Si aparecen, pensar en otra causa.) |
Cualquier síntoma nuevo fuera de lo común (fiebre, rigidez nucal, síntomas neurológicos focales) sugiere causa subyacente. |
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Frecuencia |
Episódica (uno o pocos ataques al mes) o crónica (>15 días/mes con ≥8 días migrañosos). |
Desde esporádica hasta crónica (también >15 días/mes). Suele ser más constante que la migraña si se cronifica. |
Variable, según la enfermedad de base. Por ej. dolor matutino diario por apnea, cefalea tras traumatismo. |
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Impacto funcional |
Alto: suele obligar a parar actividades, buscar oscuridad/reposo. |
Bajo-moderado: molesta pero raramente incapacita; la persona puede continuar con sus tareas. |
Suelen ser muy incapacitantes si indican enfermedades graves. Un dolor repentino y severo (p.ej. aneurisma) puede dejar sin marcha. |
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Respuesta a analgésicos |
Parcial: a veces mejoran con AINEs, pero puede requerir tratamiento específico (triptanes u otros). |
Buena: suele ceder con ibuprofeno o paracetamol. |
Trata la causa subyacente. Analgésicos alivian mientras actúan (p.ej. antibiótico en sinusitis). |
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Signos de alarma |
El aura es parte de la migraña y no es en sí misma grave, pero cualquier cambio atípico exige consulta. Fiebre, vómitos explosivos, confusión o debilidad focal deben valorarse. |
Usualmente ninguno. Si aparece aura, rigidez nucal o compromiso neurológico, hay que pensar en dolor secundario y buscar ayuda. |
Por definición, la presencia de signos de alarma es lo que caracteriza la cefalea secundaria: inicio súbito (“trueno”), déficit neurológico, alteración de la conciencia, fiebre sin foco, vómitos incoercibles, etc.. |
¿Cuándo consultar al médico o urgencias?
Debes buscar ayuda médica inmediatamente ante cualquier cefalea con signos de alarma. Algunas situaciones importantes son:
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Inicio súbito e intenso (“como un trueno”)
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Dolor nuevo en mayores de 50 años
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Dolor desencadenado por esfuerzo, tos o cambios de postura
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Fiebre alta o rigidez en el cuello
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Pérdida de fuerza, visión borrosa o dificultad para hablar
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Vómitos persistentes que no alivian el dolor
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Cambio importante en tu patrón habitual de dolor
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Presencia de enfermedades graves previas (como cáncer o inmunosupresión)
En general, cualquier dolor de cabeza que se acompañe de síntomas fuera de lo habitual debe ser valorado por un profesional. Las guías clínicas señalan que la combinación de dolor intenso, inicio rápido o síntomas neurológicos requiere estudio.
Migraña y cefalea son trastornos diferentes. La migraña es un trastorno neurológico más complejo, con síntomas asociados y mayor impacto en la calidad de vida.
Saber identificar el tipo de dolor te ayuda a actuar mejor: desde continuar con tu rutina, descansar o consultar a un profesional. Ante cualquier signo de alarma o cambio importante, es fundamental no ignorarlo.
Comprender tu dolor es el primer paso para empezar a controlarlo.
Referencias bibliográficas:
-
Sociedad Española de Neurología (SEN)
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Ashina M. Migraine. N Engl J Med. 2020
-
Charles A. Pathophysiology of migraine. Lancet Neurol. 2018
-
Pietrobon D, Moskowitz MA. Migraine mechanisms. Annu Rev Physiol. 2013
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Manual MSD / Manual Merck (2025)
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Clínica Universidad de Navarra (2024)
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NICE Guidelines – Headache disorders


