Migraña con aura: qué es, síntomas y por qué aparece

Migraña con aura: qué es, síntomas y por qué aparece

Líneas brillantes que avanzan por el campo visual. Una zona que parece borrarse. Hormigueo en una mano que poco a poco sube hacia la cara. Dificultad para encontrar una palabra que conoces perfectamente.

Estos síntomas pueden resultar muy inquietantes, especialmente cuando aparecen por primera vez. Sin embargo, en algunas personas forman parte de la propia crisis de migraña. Es lo que se conoce como aura migrañosa.

Aproximadamente una de cada tres personas con migraña experimenta aura. No tiene por qué aparecer en todas sus crisis y tampoco se manifiesta siempre de la misma manera.

Pero ¿qué ocurre exactamente durante esos minutos?

Qué es el aura de la migraña

El aura es un conjunto de síntomas neurológicos transitorios y completamente reversibles que puede aparecer antes del dolor de cabeza, al mismo tiempo que este o, en algunas ocasiones, sin que después llegue a producirse dolor. 

No es simplemente una sensación de malestar. Se trata de una alteración temporal en el funcionamiento de una zona concreta de la corteza cerebral.

Una de sus características más reconocibles es que suele desarrollarse de manera gradual. Por ejemplo, una pequeña mancha luminosa puede comenzar cerca del centro de la visión, aumentar de tamaño y desplazarse lentamente hacia un lado durante varios minutos.

Esta progresión ayuda a diferenciar el aura típica de otros problemas neurológicos que suelen comenzar de forma brusca. 

El aura visual: la manifestación más frecuente

La mayoría de las auras producen síntomas visuales. Algunas personas ven algo que en realidad no está presente; otras dejan de ver temporalmente una parte del campo visual. También pueden ocurrir ambas cosas a la vez.

Entre las manifestaciones más habituales se encuentran:

  • Destellos o puntos luminosos.

  • Líneas en zigzag.

  • Figuras brillantes o geométricas.

  • Ondulaciones similares a las que produce el calor sobre el asfalto.

  • Una zona borrosa o distorsionada.

  • Una mancha ciega que aumenta o se desplaza.

  • Pérdida parcial y transitoria del campo visual.

Los médicos distinguen entre síntomas positivos, cuando aparece algo añadido a la visión —como luces o líneas—, y síntomas negativos, cuando falta una parte de lo que normalmente debería verse —como ocurre con una mancha ciega—.

Aunque muchas personas sienten que la alteración está en un solo ojo, el aura visual típica se origina en el cerebro y suele afectar al mismo lado del campo visual de ambos ojos. Por eso puede pasar desapercibido que también está presente al mirar únicamente con el otro ojo.

El hormigueo también puede ser un aura

El segundo tipo más frecuente es el aura sensitiva.

Suele comenzar como un hormigueo en los dedos de una mano y avanzar lentamente por el brazo hasta alcanzar la cara, los labios o la lengua. Después puede quedar una sensación pasajera de adormecimiento.

De nuevo, lo característico no es solo el síntoma, sino su evolución. En lugar de afectar de golpe a todo un lado del cuerpo, la sensación acostumbra a desplazarse poco a poco durante varios minutos.

En algunas crisis aparece únicamente el aura visual. En otras, una alteración visual puede ir seguida de hormigueo y, posteriormente, de dificultades con el lenguaje. Cuando hay varios síntomas, es frecuente que aparezcan de manera sucesiva.

Cuando cuesta encontrar las palabras

El aura también puede afectar temporalmente al lenguaje.

La persona sabe qué quiere decir, pero le cuesta encontrar las palabras, construir una frase o comprender con normalidad lo que está leyendo o escuchando. Esto puede resultar especialmente alarmante, tanto para quien lo experimenta como para quienes están a su alrededor.

Al igual que el resto del aura típica, esta alteración debería ser completamente reversible.

Cuánto dura el aura migrañosa

Según la Clasificación Internacional de las Cefaleas, cada síntoma de aura típica suele durar entre 5 y 60 minutos.

Esto no significa que todas las auras duren exactamente lo mismo. Algunas desaparecen en pocos minutos, mientras que otras se acercan a una hora. Si se suceden varios síntomas —primero visuales, después sensitivos y finalmente del lenguaje—, el episodio completo puede prolongarse más ya que cada uno sigue su propia evolución.

Por qué aparece el aura

La explicación con mayor respaldo científico es un fenómeno conocido como despolarización cortical propagada, denominado tradicionalmente depresión cortical propagada.

Imagina una ola que avanza lentamente por la superficie del cerebro. A medida que pasa, las neuronas y otras células nerviosas modifican de forma intensa su actividad eléctrica y después quedan temporalmente menos activas.

La función que se altera depende de la zona por la que avanza esa ola. La velocidad a la que se desplaza este fenómeno por la corteza encaja con la forma gradual en la que muchas personas describen el avance de sus síntomas.

No se sabe por completo por qué esta ola comienza en una crisis concreta. La migraña tiene una importante base genética y el cerebro de algunas personas parece presentar una mayor susceptibilidad a determinados cambios de actividad neuronal.

¿El aura provoca el dolor de cabeza?

Durante mucho tiempo se pensó que el aura iniciaba directamente la fase de dolor. Actualmente, la relación parece más compleja.

La despolarización cortical puede activar mecanismos relacionados con el sistema trigeminovascular y favorecer la liberación de señales que participan en el dolor migrañoso. Sin embargo, el aura y la cefalea pueden solaparse, comenzar en distinto orden e incluso presentarse por separado.

Por tanto, el aura no es simplemente un “aviso” que siempre precede al dolor. Es una fase neurológica de la crisis que puede aparecer antes, durante o sin cefalea.

Aprender a reconocer tu propio patrón

Registrar cómo comienza el aura, qué síntomas aparecen y cuánto dura cada uno puede ayudar a conocer tu propio rango habitual de síntomas. Aunque el aura no se manifieste siempre igual, la mayoría de las personas tiende a repetir un repertorio parecido de una crisis a otra.

Más que buscar un patrón fijo, lo útil es justamente eso: familiarizarte con lo que es habitual en tu caso para poder detectar con más facilidad cualquier episodio que se salga de lo normal.

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